Serviteurs de Jésus et de Marie

Serviteurs de Jésus et de Marie

¡San la Muerte es un demonio, no un santo!

Imprimer
Écrire à l'auteur Padre José-Maria 6 de octubre
1 2 3 4 5
réagir


San la Muerte no es ningún santo. Es una alma condenada que es invocada para obtener del diablo beneficios o venganzas. Después te hace pagar y te induce a la muerte.



Hay barrios humildes, en nuestras ciudades, en que casi cada familia tiene su estatuita de San la Muerte, como si fuera un santo que los va a proteger… Y tienen miedo de tirarlo, que les va a pasar algo malo. Esto es superstición, y con esto los cristianos de nuestro país están regresando al estado de los pueblos primitivos.

San la Muerte no es ningún santo. Es una alma condenada, que está en el infierno, y a quien Dios permite salir y venir a molestarnos, igual que los demonios.

Lo invocan para dar la muerte

San la Muerte es invocado en rituales ocultos en los cementerios para dar la muerte a otra persona, inducirla a suicidio o hacerla morir en vida. ¿Qué matan? El entendimiento, la imaginación. Los que hacen estos rituales están infectados de odio y venganza. Entierran un alma en un ritual; luego las almas están oprimidas, enfermas en su cuerpo, y la ciencia no encuentra la causa.

Su cuerpo vive, pero su alma muere. El Enemigo debilita su voluntad, su entendimiento sobre todo: entender todo al revés. En los sentimientos no, pero tenerla en el entendimiento es muy importante para el Enemigo. Con el entendimiento, la memoria y la imaginación, enferman el alma, y ni siquiera la Iglesia puede entender que almas piadosas se vuelvan odiosas, sin escrúpulo, lujuriosas. Hasta el cuerpo se puede enfermar sin que la ciencia entienda.

San la Muerte es invocado especialmente por los criminales, para que puedan matar a sus enemigos sin que ellos los puedan matar. Eso no tiene nada de cristiano. Dios dice: «No matarás».

Ofrecen almas al demonio

La ambición de tener mujer lleva a hacer rituales o consagrarse a espíritus como San la Muerte, u ofrecer tal alma por placer o cosas económicas. Se ofrecen almas a cambio de fortuna o placer. Muchas veces matan, no con las manos sino con rituales para que vayan muriendo con enfermedades, que no encuentran causa concreta, secándose en vida, y a su vez afectan el entorno.

O se ofrecen a si mismas a los espíritus, para conseguir dinero y poder para su familia, para que sus seres queridos estén bien económicamente. Pero la cuestión no es estar bien económicamente, sino que se han consagrado a matarse. Y el espíritu les atormenta para matarse, y ataca también a sus seres queridos.

Cantidad de niños y mujeres mueren por eso, por San la Muerte o por Satanás, que ofrece poder a sus adoradores, a cambio de las almas que se ofrecen a él, y así destruir la Iglesia de Cristo.

Para liberarse

Invocar a San la Muerte es un pecado grave, como cualquier acto de espiritismo, como cualquier acto de odio y venganza. Jesús dice «Ama a tus enemigos», no dice que los mates. Dice «Ruega por tus enemigos». Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen a conocer la verdad. Ruega por tus enemigos, les hará bien y te hará bien a vos.

Para desembarazarse de San la Muerte, tírale agua bendita a su imagen, y quémala si se puede. Si no, tírala al río o en el desagüe. Pídele a tu sacerdote que venga a bendecir tu casa.

Para liberar las almas atacadas, hay varios medios. Ante todo, vivir en estado de gracia, porque la santidad aleja al demonio. Confesarse, ir a misa y recibir la Jesús en la comunión si se puede. Rezar el rosario. También la oración, que se puede repetir usando el rosario:
- «Tómala Jesús» (varias veces) ;
- «Tómala, María» ;
- «Tómala, san José».

+ Comentar este artículo